martes, 14 de abril de 2015

Textes sobre el colp d'estat de 1936



Mistificaciones ideológicas aparte es claro que el 18 de julio en su origen responde a una conspiración y una sublevación militar que fracasa en su objetivo esencial: acabar con el gobierno del Frente Popular. Parte del Ejército se subleva contra el poder constituido y su fracaso, parcial puesto que logra imponerse en buena parte del territorio nacional, es la mejor prueba de que el 18 de julio no fue un alzamiento ni un movimiento nacional sino una conspiración y un pronunciamiento militar. El Jefe nominal, como es bien sabido, era el león del Rif, el general José Sanjurjo. Su director efectivo era el general Emilio Mola, cuyo brazo derecho en la trama, auténtico Jefe de Estado Mayor de la conspiración, era el teniente coronel Valentín Galarza. La organización fundamental que servía de enlace era la UME (Unión Militar Española), asociación de oficiales, reservistas en su mayo­ría, de vinculaciones políticas monárquicas y parafascistas. El protagonismo mili­tar es indiscutible. 
La diferencia respecto a otras situaciones históricas es que, tal conspiración y tal pronunciamiento, se dan en una sociedad mucho más politizada y socialmente más compleja que en situaciones precedentes. Circunstancias todas ellas que, junto al fracaso de los golpistas en imponerse y del propio Estado en abortar la rebelión, explican que la situación derive hacia una guerra civil.
Reig Tapia, Alberto (1988): «La justificación ideológica del alzamiento de 1936», en García Delgado J. L. (ed.): La II República españo­la. Bienio rectificador y Frente Popular, 1934‑1936, Madrid, Siglo XXI, p. 217-­218. 


“Base 1ª  La conquista del poder ha de efectuarse aprovechando el primer momento
favorable, y a ella han de contribuir las Fuerzas Armadas, conjuntamente con las aportaciones que en hombres y elementos de todas clases faciliten a los grupos políticos, sociedades e individuos asilados que no pertenezcan a partidos, sectas y sindicatos que reciben inspiraciones del extranjero: socialistas, masones, anarquistas, comunistas…
Base 5ª Se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta para reducir lo antes
posible al enemigo, que es fuerte y bien organizado. Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al movimiento, aplicándose castigos ejemplares a dichos individuos para estrangular los movimientos de rebeldía o huelgas”. 
                                   Instrucción reservada nº 1 del general Emilio Mola, 25 de abril de 1936

martes, 7 de abril de 2015

Esquema per al treball (llibre o pel.lícula)

1. Sinopsi completa i detallada de l'argument de l'obra (plantejament, desenvolupament i final). No ho copiïs de internet!

2. Proximitat del relat als fets (és proper o llunyà?). Breu ressenya de l'autor (o director) i de la seva obra.

3. Repàs del context històric: etapa i moments històrics en què se situa el relat, circumstàncies socials, econòmiques i polítiques, personatges o organitzacions reals que apareixen. Intenta destacar aquells aspectes que et semblin més realistes o fidels a la història i aquells que consideres poc realistes.

4. Conclusió: Quin o quins són els TEMES de fons que ens planteja l'autor o director. La teva opinió personal: t'ha interessat?

lunes, 30 de marzo de 2015

Pel.lícules proposades

- Las Hurdes, tierra sin pan (Luis Buñuel, 1933)

- Surcos (J.A. Nieves Conde, 1951)

El verdugo (Luis G. Berlanga, 1963) 

- Canciones para después de una Guerra (Basilio Martín Patino, 1971) 

- ¡Ay Carmela! (Carlos Saura, 1990)

- Tierra y libertad (Ken Loach, 1995) 

- La lengua de las mariposas (José Luis Cuerda, 2000)

Novel.les proposades

- Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender

- Los soldados lloran de noche, de Ana María Matute

Si te dicen que caí de Juan Marsé

- Historia de una maestra de Josefina Aldecoa

- Luna de lobos de Julio Llamazares

El lápiz del carpintero de Manuel Rivas

- La voz dormida de Dulce Chacón

- Los girasoles ciegos de Alberto Méndez 

- Les veus del Pamano de Jaume Cabré 

domingo, 29 de marzo de 2015

Esglèsia i estat


La postura de la Iglesia frente a la legislación republicana

Los principios y preceptos constitucionales en materia confesional no sólo no responden al mínimum de respeto a la libertad religiosa y de reconocimiento de los derechos esenciales de la Iglesia que hacían esperar el propio interés y dignidad del Estado, sino que, inspirados por un criterio sectario, representan una verdadera oposición aun a aquellas mínimas exigencias. (...) 
Más radicalmente todavía se ha cometido el grave y funesto error de excluir a la Iglesia de la vida públi­ca y activa de la nación, de las leyes, de la educa­ción de la juventud, de la misma sociedad domésti­ca, con grave menosprecio de los derechos sagra­dos y de la conciencia cristiana del país. (...) De semejante separación violenta e injusta, de tan ab­surdo laicismo del Estado, la Iglesia no puede dejar de lamentarse y protestar, convencida como está de que las sociedades humanas no pueden conducirse, sin lesión de deberes fundamentales, como si Dios no existiese, o desatender a la Religión, como si és­ta fuera un cuerpo extraño a ellas o cosa inútil y nociva. (...)  
Derecho y libertad para todos, tal parece ser la ins­piración formulativa de los preceptos constituciona­les, con excepción de la Iglesia.
Declaración colectiva del episcopado ante la nueva Constitución. (20 de diciembre de 1931)

Manuel Azaña y la cuestión religiosa

Yo no me refiero a las dos primeras, me refiero a esto que llaman problema religioso. La premisa de este problema, hoy político, la formulo yo de esta manera: España ha dejado de ser católica; el problema político consiguiente es organizar el Estado en forma tal que quede adecuado a esta fase nueva e histórica del pueblo español. 
Yo no puedo admitir, señores diputados, que a esto se le llame problema religioso. El auténtico proble­ma religioso no puede exceder de los límites de la conciencia personal, porque es en la conciencia personal donde se formula y se responde la pregunta sobre el misterio de nuestro destino. Este es un problema político, de constitución del Estado, y es aho­ra precisamente cuando este problema pierde hasta  las semejas de religión, de religiosidad, porque nuestro Estado, a diferencia del Estado antiguo, que tomaba sobre sí la tutela de las conciencias y daba  medios de impulsar a las almas, incluso contra su voluntad, por el camino de su salvación, excluye to­da preocupación ultraterrena y todo cuidado de la fidelidad, y quita a la Iglesia aquel famoso brazo secular que tantos y tan grandes servicios le prestó. Se trata simplemente de organizar el Estado español con sujeción a las premisas que acabo de estable­cer. (...)
                        Discurso de Manuel Azaña en el Congreso de los Diputados en 1931

sábado, 21 de marzo de 2015

Manifiesto del comité revolucionario (octubre de 1930)


¡Españoles! Surge de las entrañas sociales un profundo clamor popular que demanda justicia y un impulso que nos mueve a procurarla.
Puestas sus esperanzas en la República, el pueblo está ya en medio de la calle. 
Para servirle hemos querido tramitar la demanda por los procedimientos de la ley y se nos ha cerrado el camino; cuando pedíamos justicia, se nos arrebató la libertad, cuando hemos pedido libertad, se nos ha ofrecido como concesión unas Cortes amañadas como las que fueron barridas, resultantes de un sufragio falsificado, convocadas por un Gobierno de dictadura, instrumento de un rey que ha violado la Constitución y realizadas con la colaboración de un caciquismo omnipotente (...)
Venimos a derribar la fortaleza en que se ha encastillado el Poder personal, a meter la Monarquía en los archivos de la Historia y a establecer la República sobre la base de la soberanía nacional representada en una Asamblea Constituyente. De ella saldrá la España del porvenir y un nuevo Estatuto inspirado en la conciencia universal, que pide para todos los pueblos un Derecho nuevo, ungido de aspiraciones a la igualdad económica y a la justicia social. 
Entre tanto, nosotros, conscientes de nuestra misión y de nuestra responsabilidad, asumimos las funciones del Poder Público con carácter de Gobierno Provisional.
 ¡Viva España con honra!. ¡Viva la República!
                                               Manifiesto del comité revolucionario (octubre de 1930)